sábado, 18 de agosto de 2012

Opto por Cambiar la Ley de CPM (León Trahtemberg)


Opto por Cambiar la Ley de CPM

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Si la Ley de Reforma Magisterial incluye buena parte de los artículos de la ley de Carrera Pública Magisterial (CPM), en la alternativa entre mantener la antigua CPM  perfeccionándola y hacer una nueva Ley de Reforma Magisterial, opto por la segunda.  Explicaré mis razones.
Opto por Cambiar la CPM
 Por León Trahtemberg  
1). La Ley de CPM del gobierno aprista del 12 de julio del 2007 nació en plena huelga del Sutep (iniciada el 5 de julio) que reclamaba que Mercedes Cabanillas había hecho aprobar un proyecto que no era el que se venía elaborando en la Comisión de Educación. Fue aprobada por la comisión de portavoces, sin debate ni segunda lectura en el pleno. Es suma, es una partida de nacimiento no acorde con la práctica parlamentaria regular.       
2). Bajo el objetivo políticamente correcto de crear una carrera pública magisterial meritocrática y retirar de ella a los maestros que en la evaluación evidenciaran ser incompetentes, la creación de la CPM escondía el objetivo de dividir al magisterio,  entre los que se alinearan con el ministerio y los que se quedaran anclados en las  demandas del Sutep, con el fin político de debilitar al sindicato liderado por Patria Roja.
3). Para favorecer su intención el ministerio creó una escala salarial atractiva pero impagable para el conjunto del magisterio y congeló las remuneraciones de todos aquellos que no ingresaran a la CPM. Agreguemos a eso que para atraer a los profesores suspendió la aplicación de la norma que retiraría del magisterio a quienes desaprobasen las evaluaciones. Además, frente a un primer examen que   fue aprobado por muy pocos maestros, diseñaron exámenes cada vez más sencillos para que pudieran aprobar el número de profesores presupuestados. Por si fuera poco, frente a las múltiples evidencias de profesores que aprobaban las evaluaciones falsificando documentos, robando pruebas, copiando y recibiendo mensajes por celular durante los exámenes, etc. el ministerio no hizo mayor cosa al respecto con tal que aumente el número de ingresantes a la CPM. Tampoco hizo nada por derogar la criticada Ley del Profesorado que rige hasta hoy para los maestros que no entraron a la CPM. 
4). El resultado ha sido una escala remunerativa imposible de financiar en menos de diez años, mantener dos leyes y regímenes laborales y salariales diferentes para profesores que desempeñan las mismas funciones, una buena cantidad ingresó  a la CPM por medios vedados, un enorme descontento de la mayoría del magisterio que quedó fuera con sueldos congelados por seis años. Esto se ha expresado en los paros de los frentes regionales enfrentados al gobierno y el  crecimiento del CONARE como vocero maximalista del magisterio.  
Esta contaminación de la CPM con tantas manchas negativas hizo que el candidato Ollanta Humala prometiese en campaña electoral revisar la CPM y aumentar los sueldos.
5). La nueva Ley de Reforma Magisterial puede nacer sin las connotaciones negativas que ya carga consigo la CPM, rescatando sus aportes. Deroga la antigua Ley del Profesorado defendida por el Sutep y Conare, cumple la promesa presidencial de campaña y, sobre todo, devuelve la tranquilidad a los profesores al integrarlos a todos en un mismo régimen laboral y salarial aumentándoles el piso salarial, dentro de una carrera meritocrática que evaluará obligatoriamente a todos  cada tres años, ascendiendo a los meritorios y retirando a los incompetentes.
Nota de León Trahtemberg: en la página A 24 de El Comercio del 10 08 2012 aparecen las columnas del ex Vice Ministro de Educación del gobierno aprista Idel Vexler y esta columna de León Trahtemberg donde c/u elabora sus razones, uno para mantener la CPM y el segundo para cambiarla por la Ley de Reforma Magisterial. Por ser posiblemente de interés para los lectores adjunto a continuación la columna de Idel Vexler
Cambios en la Continuidad, por Idel Vexler
La Consulta Nacional por la Educación (2000-2001) planteó la necesidad de construir una Carrera Pública Magisterial (CPM) que generase un horizonte profesional y económico a los maestros para contribuir al mejoramiento de la calidad y equidad de la educación y, consecuentemente, a un incremento sustantivo de los logros de aprendizaje de los estudiantes.
Así, después de un largo proceso en los gobiernos de Toledo y García con la opinión del Consejo Nacional de Educación (CNE) y el Acuerdo Nacional, el 2007 se aprobó la Ley de la CPM, cuya implementación comenzó el 2008. Esto ocurrió porque la Ley del Profesorado (LdP) no promovía que los maestros tuvieran remuneraciones dignas acordes con sus competencias, es decir, basadas en la meritocracia. Daba igual ser un buen o un mal maestro.
Del 2008 al 2010 accedieron (de una meta prevista de 80 mil) 56 mil educadores del I al V nivel de la CPM. Así, recibieron inmediatamente incrementos de sueldos diferenciados según sus capacidades y conocimientos profesionales.
La ministra Salas no solo paralizó la implementación de la CPM, sino que, en un contexto de marchas y contramarchas, anunció hace algunos días su derogación y la propuesta de una nueva ley docente. Sin embargo, una rápida lectura del anteproyecto nos permite observar que en lo referente a las áreas de trabajo,
salvo una (la de formación docente), las demás son las mismas (artículo 8 de la CPM); que los tipos y criterios de evaluación son iguales a los que existen (del artículo 12 al 30 de la CPM); y que hay una reiteración de bonificaciones por trabajar en escuelas multigrado y en cargos directivos (artículos 46 y 47 de la CPM).
Los nuevos artículos, controversiales por cierto, son los referidos al aumento de cinco a ocho niveles y a la ubicación automática y obligatoria de los maestros
de la LdP en los niveles I y II.
Se afirma que la ley, llamada ahora de Reforma Magisterial, es necesaria para resolver problemas de planillas, remuneraciones, administración y evaluaciones. Sobre el particular, se debe tener presente que todo esto está normado por decretos supremos y resoluciones ministeriales, lo cual se ha podido y aún se puede
reemplazar. El CNE ya se ha pronunciado –el 19 de enero de este año– por la continuidad de la Ley de la CPM mejorando su gestión. Si se tiene en cuenta que el aumento plano y las bonificaciones se pagarían en los próximos dos años, podría suceder que entre el 2015 y el 2016 solo un sector pequeño de maestros de
la LdP logre incorporarse del II al VI nivel de la nueva norma.
Así, la mayoría de los que se pretende entren al I y II nivel, por sus edades, no tendría la posibilidad de ascender al VI, VII y VIII nivel.
La idea es que los docentes de la LdP ingresen automáticamente al primer nivel y, a la vez, los que deseen, mediante evaluaciones de sus méritos,
pasen al II, III , IV y V nivel de la CPM.
Por lo señalado, no veo razones sustantivas que ameriten la derogación de la Ley de la CPM. En todo caso, se pudieron y se pueden hacer –simultáneamente con su implementación– algunos cambios a su articulado, en una perspectiva de continuidad de las políticas de Estado.

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