jueves, 17 de febrero de 2011

Di "B" cuando todos digan "A"

Leon Trahtemberg
LIMA | Veamos qué tienen en común, por sus comentarios periodísticos, un grupo de 21 columnistas peruanos, independientemente de sus posiciones ideológicas o políticas. Javier Valle-Riestra o Martha Hildebrandt al fijar sus posiciones políticas; Mirko Lauer, Aldo Mariátegui, Juan Carlos Tafur, Fernando Vivas y las Carlíncaturas al comentar o escribir sus editoriales diarios o caricaturas; Patricia Teullet, Jorge Bruce, Mario Ghibellini, Federico Salazar, Roberto Lerner, Beatriz Boza, José Chlimper en sus columnas semanales; Julio Cotler, Rolando Arellano, César Hildebrandt, FOZ o Gustavo Rodríguez cuando son entrevistados o escriben sus análisis sociopolíticos; Saúl Peña y Moisés Lemlij en sus apariciones ocasionales tratando temas complejos. 
¿Qué tienen en común todos ellos, además de su inteligencia y excelente formación profesional, que hace que sean atractivos para ser escuchados o leídos? Pienso que es su capacidad de sorprendernos por la originalidad de su pensamiento, la seguridad y fuerza interna que tienen para decir lo que piensan y el talento para comunicar de modo inteligible sus ideas; pero sobre todo su capacidad de "decir B cuando todos dicen A".
¿Se imaginan ustedes ser profesores de un salón de clases donde hubiera 21 alumnos como los mencionados? El profesor convencional se volvería loco. Diría que le ha tocado un salón de indisciplinados, transgresores, rebeldes, malos alumnos, que no contestan en los exámenes lo que el profesor les enseñó, que todo el tiempo se quieren salir de lo establecido en el programa, y que por lo tanto son merecedores de recetas de Ritalin, terapias sicológicas o hasta una pasantía por Maranga. Esos alumnos en las pruebas estandarizadas sacarían notas desaprobatorias, por lo que tendrían que repetir de año varias veces hasta ser aprobados por compasión o expulsados por mayoría de edad. 
El reto del Perú es tener colegios cuya filosofía educativa promueva la existencia de ese tipo de alumnos en las aulas, con profesores preparados para respetarlos y acogerlos. La desgracia del Perú es que usualmente tanto los colegios públicos como los privados los marginan, desaprueban y excluyen, salvo que se formateen hacia las formas estandarizadas de aprender y comportarse. 
Con ello, desde pequeños, aniquilamos a las mentes más brillantes.
FUENTE:http://correoperu.pe/correo/columnistas.php?txtEdi_id=4&txtRedac_id=lt

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