miércoles, 29 de febrero de 2012

El Cóndor de los Andes


Título:     El Cóndor de los Andes
Autora:   Teresina Muñoz Najar
Ilustrador:  Omar Zevallos 

Fuente: http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&idE=776&idS=199
                       El Cóndor de los Andes



¡SOY EL AVE MÁS GRANDE DEL MUNDO!

Soy hay tres cóndores en todo el planeta: el cóndor real, el de los Andes, que soy yo, y el cóndor californiano, que es muy simpático pero no es tan grande como yo al momento de desplegar sus alas.


Cuando los cóndores andinos las abrimos para estirarnos y echarnos a volar ¡Medimos más de tres metros!. Nuestro vuelo es espectacular, mucho más impresionante que el de una avioneta, pues parecemos cometas gigantes jugando con el viento. Los tres pertenecemos a la familia de los buitres del nuevo mundo, donde también están los zamuros (conocidos como gallinazos o zopilotes).

CABEZITA PELADA
Además de ser un ave grande y majestuosa, mi cabeza es muy divertida porque no tiene ni una sola pluma, es medio rojiza y mucho más pequeña que mi enorme cuerpo. Mi pico puede compararse a un gancho, más filudo que los cuchillos de los mejores cocineros. Los cóndores machos nos distinguimos de las hembras por nuestra cresta roja, también llamada "carúncula", y muy parecida a la de los pavos y los gallos.

Otra diferencia con las hembras es el color de los ojos: ellas los tienen rojos y nosotros marrones. tanto en la cara como en el cuello tengo muchas arrugas. Por mi mirada pareciera que ando de mal humor, pero no es así. Lo que pasa es que siempre estoy atento y vigilando lo que sucede a mi alrededor.


NEGRO TINTO, RETINTO

Mientras voy creciendo el plumaje de mi cuerpo es de color marrón, a través de los años lo voy mudando y mudando. Eso quiere decir que mis plumas van cambiando por otras cada vez más oscuras. A los ocho años, cuando me he convertido en todo un adulto, mi plumaje adquiere un color negro azulado.


Alrededor del cuello tengo un collar de plumas blanquísimo que abriga mucho mi cabeza pelada y, sobre las alas, una gran banda de plumas blancas. Soy un ave muy peculiar pues no hago ningún ruido. Como nuestra amiga la cigüeña, los cóndores nacemos sin "siringe", que es el órgano vocal de las aves. Si lo tienen, por ejemplo, los canaritos cantarines y los loritos habladores.


EL VUELO DEL CÓNDOR

Además de ser el ave más grande de todo el planeta soy la que más alto vuelo. Puedo subir ¡Hasta los 7,000 metros de altura! Cuando los hombres tienen la suerte de verme volar se quedan admirados.





¡VEN A CONOCERME AL CAÑÓN DEL COLCA!

Hay un sitio muy especial, uno de mis favoritos, donde todos los niños pueden verme volar en mi hábitat natural. Queda en Arequipa, a tres horas en carro desde la ciudad. Es el valle del Colca, convertido hoy en un gran atractivo turístico gracias a Mauricio de Romaña, un señor que ama mucho la naturaleza. El viaje es muy entretenido porque en el camino pueden verse vicuñas y vizcachas.



Ya en el valle, hay que visitar el famoso cañón del Colca, el más profundo del mundo, que es donde vivo yo. Para verme, todos los turistas tienen que despertarse a las cinco de la madrugada, salir de sus hoteles y dirigirse al Mirador del Cóndor. Deben pararse en silencio y observar detenidamente la parte más alta del cañón.



ESTE ES MI HOTEL.... SE LLAMA "DORMIDERO"

La verdad es que los cóndores tenemos muchos "dormideros" porque no siempre pasamos la noche en el mismo lugar. Son sitios parecidos al cañón del Colca. O sea, grandes cuevas y peñascos altos donde grupos de cóndores conformados por machos, hembras y cóndores jóvenes, nos acomodamos para dormir.



Nuestro hotel debe estar protegido de la lluvia y del viento y, mientras más temprano nos alumbra el sol, más felices despertamos. Además, cuando elegimos un lugar para dormir es porque por ahí cerca está nuestra comida. Como todas las aves de nuestra familia, los cóndores nos alimentamos de "carroña".



¿QUÉ ES LA CARROÑA?

A diferencia de mi amigo el puma, que se alimenta de las presas que caza, yo me como a los animales que ya están muertos. Y un animal muerto es "carroña". Puedo comer hasta cinco kilos de comida en un día y también puedo pasar dos semanas sin probar un solo bocado. Así somos los cóndores.



Los carroñeros cumplimos una función muy importante en la naturaleza pues al comer hacemos que desaparezcan restos que se descomponen y que no sirven para nada. Por algo mi familia se apellida CATHARTIDAE, una palabra que viene de otra palabra del idioma griego: "kathartes" que significa "el que limpia". Eso quiere decir que soy como una escoba con plumas que barre una zona de la Tierra y la deja limpiecita.



¡MAMÁ CÓNDOR HA PUESTO UN HUEVO!

Los cóndores solo tenemos una pareja a lo largo de nuestra vida. Eso significa que somos "monógamos". Cuando mamá cóndor tiene ocho años pone un solo huevo que anida en una de las cuevas donde vivimos. Pasados 60 días nace el bebé cóndor. Tanto papá como mamá cuidan mucho a su cría y la alimentan hasta que cumpla seis meses y pueda volar sola.



Pero recién al año y medio de nacido, el pequeño cóndor deja el nido para siempre y se va con las otras aves de su misma edad a disfrutar y a jugar con el viento. Para entonces ya está muy seguro de lo que hace y hasta sabe cómo conseguir su comida y pelear por ella.




¿POR QUÉ TIENEN QUE CUIDARME?


Soy un ave que existe desde hace miles de años. Fui muy importante para los antiguos pobladores del Perú pues me veían como un símbolo de fortaleza y de inteligencia y creían que, gracias a mí, el Sol salía cada mañana, pues con mi fuerza yo lo llevaba a la parte más alta de las montañas.



Todos me querían mucho y ahora me pueden ver en los museos en vasijas y huacos hechos por los antiguos peruanos. Pero ¡qué pena tan grande!, cada vez existimos menos cóndores y si no se hace algo por nosotros podríamos extinguirnos. Durante mucho tiempo los hombres nos han cazado con escopetas o nos han atrapado para vendernos, aunque eso está prohibido.



EL GRAN PLAN CÓNDOR


Un grupo de gente preocupada por nuestra situación se ha reunido para hacer un plan de conservación del cóndor en el Perú. Entre ellos está nuestro querido amigo Heinz Plenge. ¡Sí, el mismo que dirige la Reserva Ecológica de Chaparri, donde se protege a los ositos de anteojos y a otros animales, y que trabaja codo a codo con los campesinos de Santa Catalina de Chongoyape, en Chiclayo!




Estas personas van a averigüar, en primer lugar, cuántos cóndores hay en el país y luego van a cuidarnos y tratar de que con el tiempo nuestra población aumente mucho. Por lo pronto, en Chaparri hay una jaulota donde se recibe a los cóndores que la policía ecológica rescata de las personas que quieren vendernos o llevarnos a los circos.




EL MUNDO DE LOS BUITRES DEL NUEVO MUNDO


Los siete integrantes de mi familia somos ¡LO MÁXIMO! Mi nombre científico es VULTUR GRYPHUS y no solo soy el más grande sino el más admirado de todos.





Además del cóndor real (que vive en la selva) y del cóndor californiano, están el zamuro grande de cabeza amarilla, el zamuro pequeño de cabeza amrilla, el zamuro de cabeza colorada y el zamuro negro. Los científicos dicen que los buitres del nuevo mundo, por nuestras costumbres y comportamiento, estamos emparentados con las cigüeñas. Los buitres del viejo mundo son parientes muy lejanos. Se parecen a mí por la cabeza peladita pero no tienen mi gran olfato.



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